1 like, 2 likes

Enseñar y transmitir valores no es algo que todo el mundo haga. Los encargados de esa tarea son primero los padres y luego los profesores, y aun así, muchos no lo hacen. Es triste, pero es la realidad.

Los valores deberían ser tan importantes como el alimentarse. Sin embargo, estamos más preocupados de cuantos likes tenemos en Instagram y de hacernos fotos para subirlas y vean lo guays que somos que en ser mejores personas con nosotros mismos y con los demás.

Siempre que puedo procuro transmitir valores en las diversas situaciones que se me presentan en la vida diaria, sea para mí misma o para el resto. Además, siempre me ha gustado enseñar a otros lo que me han enseñado a mí.

Internet muchas veces nos sobra, empecemos a dar valor a lo que realmente importa.

Huracán

Descubrir es lo que se consigue a base de explorar. Cuando descubrimos algo bueno nos invade la emoción de la alegría acompañada de la satisfacción.

¿Qué pasa cuando nos descubrimos a nosotr@s mism@s? Lo más probable es que se desemboque un huracán de emociones, y ahí es cuando nos paralizamos y nos preguntamos: ¿Qué es esto? Y nos entra el pánico.

Todas las emociones son sanas (incluso las malas), lo importante es saber distinguir el por qué sentimos lo que sentimos y como atenderlo. Nunca nos tenemos que sentir culpables de lo que sentimos, cada uno tiene y vive su propia historia y su realidad siempre será diferente a la de otra persona.

Los seres humanos somos emocionales por naturaleza y eso jamás cambiará.

Un café sin desayuno

“El café” es aquella expresión que utilizamos para referirnos a una quedada, que puede significar tanto un reencuentro como una despedida.

También el café tiene su propio significado, unos lo prefieren dulce, otros amargo, otros con hielo y otros “su café” particular. Todo va en función del momento y del estado de ánimo de cada uno.

A decir verdad, he de confesar que no me gusta para nada el café, de hecho, de ningún tipo. Sin embargo, la expresión de “vamos a hacer una café” (sin tomar propiamente un café) sí que me ha traído algo bueno: momentos, sonrisas, tristezas, horas infinitas y ratos que no quieres que se acaben nunca.

A veces no se trata de esperar el café de tu vida con la persona que quieres, sino que invites tú a hacerlo. Y, quién sabe, puedes llevarte una sorpresa.

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Año nuevo, camino nuevo

Hoy es un día en el que no sólo nace el Sol, si no que también nacen y/o comienzan nuevos propósitos, nuevas metas y nuevas decisiones para el nuevo año.

Sin embargo, lo más difícil es tener constancia y mantener dichas decisiones tanto si lo que pasa a nuestro alrededor es bueno o es malo.

No obstante, para mí lo más importante es que a pesar de que estés pasando por un buen o mal momento en tu vida, siempre te sientas apoyado y querido por los tuyos, ya que sin eso las cosas siempre son muchísimo más difíciles y más costosas.

Hace poco vi un vídeo que explicaba por qué el cementerio es el lugar más rico del mundo, ¿curioso no? ¿Por qué será?

El cementerio es el lugar más rico porque allí hay inventos que nunca se han creado, canciones que no se han cantado, libros que no se han escrito y un sin fin de ideas más, y tiene razón, es así. Muchas veces nos dejamos llevar por el pesimismo, la negatividad y por el qué dirán. Por eso mismo, no dejes que tus ideas se mueran ni tampoco tu ilusión, no dejes que se queden en el cementerio.

Espero que este nuevo año os traiga mucha felicidad y fuerzas para luchar.

Feliz 2015 🙂

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Looking for paradise

¿Qué es el paraíso? Según la RAE es:

  1. m. En el Antiguo Testamento, jardín de delicias donde Dios colocó a Adán y Eva.
  2. m. Cielo, lugar en que los bienaventurados gozan de la presencia de Dios.
  3. m. En algunos teatros, conjunto de asientos del piso más alto.
  4. m. Sitio o lugar muy ameno.

Para mí el paraíso es todo aquello que te hace inmensamente feliz. Puede ser un lugar, un paisaje, tu postre favorito, leer un libro después de la ducha, descansar después de un día duro, una persona especial o tu animal doméstico entre otras muchas cosas.

Dicen que el paraíso lo veremos una vez estemos muertos, la verdad es que es posible, pero las sensaciones que puedes llegar a sentir estando vivo son insustituibles. Con lo cual, no hemos de esperar toda una vida para ver el paraíso ¿ y si no existe? Hemos de disfrutar de nuestro paraíso aquí y ahora mientras estemos vivos.

¿Cuál es mi paraíso? Unos de mis paraísos es coger el lápiz, un papel en blanco y dejarme llevar.

Ilustración de Paula Bonet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo no lo veo igual que tú

Un día fui con un amigo a tomar un café, mientras charlábamos en un momento dado le dije: no te muevas que te voy a dibujar. Él me dijo: Ohhh, ¡vale! Jajaja. Mientras le dibujaba me dijo: ¿Sabes? Es muy curioso esto de dibujar a alguien, porque tú me vas a dibujar como ves ahora, pero como me ves tú no es como me veo yo ni como me vería otra persona si me estuviese dibujando en estos momentos.

Esta reflexión que él hizo en tantos años que llevo dibujando es una cosa que no me había planteado. Cuando dibujas, siempre procuras e intentas que lo que estás haciendo sea lo más parecido y lo más exacto posible, y no te paras a pensar si lo que ves tú es lo mismo que está viendo la otra persona ¿por qué? Porque das por hecho que ve y percibe lo mismo que tú.

A raíz de este pensamiento se puede llegar a entender por qué hay veces que con tus amigos o con alguna persona más cercana no llegáis a la misma concusión cuando estáis viendo un dibujo, una fotografía, un edificio, etc. Porque o no hay acuerdo con los colores o con las formas que se ven.

Sin embargo, también hay veces que coinciden tus percepciones con la de los demás, con lo cual es mucho más fácil llegar siempre a un acuerdo. Y si se trata de cuestiones de trabajo de diseño, ¡mucho mejor!

A mí me gusta coincidir con gustos y con las percepciones de los demás, pero me gusta mucho más cuando no coincides con alguien y te da su propio punto de vista, cosa que hace que te ayude a verlo y a enfocar de otra manera la cuestión que se plantea.

Y para acabar, recuerda, que nuestra percepción nos define.

la escalera imposible

A mí me gusta el azul

Una pregunta muy típica que nos hacían cuando éramos pequeños entre otras tantas era: ¿cuál es tu color favorito? Y nosotros respondíamos con gran entusiasmo cuál era. Daba igual si era el rojo, el azul, el amarillo o el verde porque lo importante era que nos llenaba de orgullo decirlo.

Existen inmensos estudios sobre la psicología del color sobre lo que nos transmite, nos hace sentir y lo que percibimos. Es verdaderamente increíble lo que puede llegar a sentir y percibir nuestro cerebro con solamente ver un color.

Por ejemplo, el color verde nos puede llegar a transmitir las siguientes percepciones: naturaleza, fertilidad, salud, equilibrio, vida, armonía, descanso, tranquilidad y comienzo entre otros. Y el color naranja: diversión, capricho, niñez, felicidad, amistad y bondad.

Conocer y usar bien el color es esencial no sólo para los artistas, sino también para los arquitectos, los urbanistas o los diseñadores.

Sin embargo, a pesar de todos los estudios que existen acerca del color cada uno tiene su propia percepción, y aunque haya dos personas que les guste el mismo color sus razones pueden ser muy diferentes.

Mi color preferido es el azul, ¿por qué? Porque me transmite paz y, sobre todo, porque me encanta el cielo cuando está de color azul.

cielo azul

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

Color y luz teoría y práctica de Jorrit Tornquist

El cuerpo humano

El cuerpo humano de un adulto consta de 210 huesos y aproximadamente de 650 músculos, de los cuales desconocemos la gran mayoría.

Nuestro cuerpo no es solamente la parte física que se ve, sino también la parte interior. Porque por mucho que tengamos brazos, piernas, nariz, boca, etc. necesitamos un cerebro en buenas condiciones que coordine todo eso para que funcione.

Nuestro bienestar y nuestra salud siempre condicionan nuestra vida y se manifiesta en el cuerpo de una manera u otra, pero ahí está la personalidad de cada uno de cómo afronta los problemas que tiene en su vida. Lo que quiero decir, es que el cuerpo es un espejo de nuestros sentimientos y nuestros temores, y lo manifestamos muchas veces sin darnos cuenta.

Todos los seres humanos a lo largo de nuestra vida experimentamos todo tipo de sentimientos, unos más y otros menos. Pero fijaos que nadie lo vive de la misma manera ¿por qué? Por nuestra personalidad y nuestras expectativas.

¿Nunca habéis escuchado esa frase de:“cada persona es un mundo”? Pues es así,  porque somos únicos e irrepetibles.

Esqueleto