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Enseñar y transmitir valores no es algo que todo el mundo haga. Los encargados de esa tarea son primero los padres y luego los profesores, y aun así, muchos no lo hacen. Es triste, pero es la realidad.

Los valores deberían ser tan importantes como el alimentarse. Sin embargo, estamos más preocupados de cuantos likes tenemos en Instagram y de hacernos fotos para subirlas y vean lo guays que somos que en ser mejores personas con nosotros mismos y con los demás.

Siempre que puedo procuro transmitir valores en las diversas situaciones que se me presentan en la vida diaria, sea para mí misma o para el resto. Además, siempre me ha gustado enseñar a otros lo que me han enseñado a mí.

Internet muchas veces nos sobra, empecemos a dar valor a lo que realmente importa.

Re-corriendo

Es indiscutible que la tecnología avanza de una manera exageradamente bestia. Recibimos una media de 3000 impactos visuales al día de publicidad, tanto por móvil como por cualquier otro dispositivo electrónico.

Por eso las agencias de marketing y publicidad tienen tanto trabajo, porque quieren posicionarse en lo más alto y llegar al mayor número de usuarios posibles.

Sin embargo, todos esos impactos visuales tienen que estar diseñados con una composición simple y concisa, porque los usuarios no tenemos tiempo ni paciencia para pararnos 5 minutos a leer. En esta nueva era de la información lo queremos todo ¡ahora, rápido y YA!

Las marcas también se están sumando al rebranding de la simplicidad y la funcionalidad para poder llegar a más internautas. De cada más vez los logotipos son mucho más simples, más escuetos, y son pocos los que aún mantienen su diseño original ornamental, un claro ejemplo de este hecho es la Coca-Cola.

Dicen que renovarse o morirse ¿no? Yo estoy de acuerdo en renovar y adaptarse a los cambios, pero ¿qué pasa con los orígenes?

¡Lo compro!

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Exposición de carteles en Santa María, Mallorca (2016)

¿Os habéis dado cuenta qué los anuncios y la publicidad en general es de cada vez más cercana? ¿Por qué?
La publicidad existe desde los principios de la civilización, desde que apareció la
necesidad de comprar y vender.
En el siglo XIX es cuando toma importancia la creatividad de un anuncio y
aparecen las agencias de publicidad.
Los anuncios de antaño eran extensamente largos, rígidos y con un lenguaje
demasiado formal, sólo se centraban en el producto en cuestión. También la
ausencia de imagen y color hacía que fuera mucho más serio.
¿Pero qué pasa con los anuncios de hoy?
Ahora la publicidad tiene un gran aliado. Un aliado que nos devora todos los días y a todas horas, y que habita en todos los rincones de nuestra sociedad e invade
nuestra propia casa. Ese gran aliado se llama: Internet.
Gracias a Internet vinieron la redes sociales. El papel fundamental de las redes es crear espontaneidad, cercanía y transmitir emociones, o las tres a la vez. Ahora mismo cualquier empresa que tenga presencia en las redes sociales, sus anuncios están basados en generar una emoción al usuario (por la base que he comentado antes) más todo lo que quieran transmitir con ello. Por eso, de cada vez más los anuncios son más espontáneos.
Estamos sujetos a emociones publicitarias, que conllevan a que compremos lo que nos haga sentir tristeza, alegría o nostalgia.
Entonces, ¿compramos porque lo necesitamos o porque nos emocionamos?

 

El efecto viral, el efecto que nos pone al día

El efecto viral se produce cuando algo se propaga por Internet gracias al interés que suscita entre las personas. Ese algo puede tener forma de vídeo, fotografía o texto. Los internautas lo difunden compartiéndolo, reenviándolo o recomendándolo a sus amigos y conocidos.

Este concepto lleva el adjetivo “viral” en alusión a la capacidad de expansión y contagio que poseen los virus. En este caso, los mensajes se transmiten por la red siguiendo el principio de lo que tradicionalmente conocemos como el “boca a boca”.

La viralidad es un recurso muy atractivo para el marketing digital u online. El motivo es que permite llegar a más gente de una forma prácticamente gratuita, por lo que, si se sabe aprovechar, supone una ventaja para las empresas y sus marcas. Se puede decir que es una alternativa barata para hacer publicidad.

Es curioso ver como nos gusta estar informados de todo en todo momento, y cuanto más morbosa sea la información, mucho mejor.

Antes para enterarte de algo o lo veías en la televisión o te lo contaba tu vecino. Ahora gracias a la revolución tecnológica con solamente un “click”, podemos enterarnos desde lo que pasa en el piso de abajo hasta lo que está pasando en el otro extremo del mundo.

Todo esto está muy bien, pero hay que ir con cuidado con la información que se recibe online. Hay que saber de donde viene y con qué fin es utilizada, ya no solamente por el tema de virus, sino también porque es muy fácil manipularla.

Estar informado es bueno, dejarte manipular no lo es.

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Prefiero hacerlo por Internet

Antes para hacer cualquier cosa, como por ejemplo, ir entregar un papel a una administración, ir a comprar o pedir información en algún sitio habías de salir de casa para poder hacerlo. Pero, desde que existe Internet y a medida que ha ido pasando el tiempo, con los años, todas esas gestiones (o la gran mayoría) se pueden hacer a través de éste sin tener la necesidad de salir de casa.

Desde el punto de vista tecnológico ha sido un gran avance, y lo que es mejor, que todo esto va a más, pero… yo me pregunto ¿cómo nos está influyendo todo esto? Pues la respuesta es muy fácil: nos hemos acomodado y amoldado a esta situación ¿por qué? Porque siempre es más cómodo hacerlo desde casa que no salir y hacerlo.

También es verdad, que hay empresas y muchas administraciones públicas que tienen como norma que según que gestiones ya las haga uno mismo por Internet para que sea más fácil, no haya colas, etc. Pero el problema no radica ahí, sino en que nuestra postura se ha convertido en: “si no lo puedo hacer por Internet paso”.

Internet te puede resolver muchos problemas, pero no todos.

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Comprando compromisos sociales

Es increíble lo que ha evolucionado la tecnología en apenas 15 años. Entre otras cosas, hemos pasado de llevar “ladrillos telefónicos” que pesaban un quintal en el bolsillo a llevar mini ordenadores táctiles con Internet, ¿quién nos lo iba a decir eh? NADIE.

El echo de llevar nuestros mini ordenadores con Internet constantemente a todos lados, ha hecho que la gran mayoría de marcas hayan explotado su creatividad y sus estrategias de marketing para que no nos podamos despegar de ellos.

La gran herramienta que utilizan son las redes sociales, gracias a ellas los usuarios pueden estar pendiente en todo momento de lo que ofrecen o lo que venden a cada instante sus marcas favoritas.

En el mundo de las marcas existe un grupo que yo las llamo: “marcas humanas” ¿qué son? Son las marcas que para vender utilizan como estrategia de marketing mostrar su lado humano, es decir, compartir con sus consumidores/usuarios un vínculo emocional en el cual tanto unos como otros se sientan identificados. Por eso mismo, las redes sociales es una gran arma para competir con esta estrategia.

Esta filosofía estratégica es muy buena porque atrae a mucha gente, pero no nos tenemos que olvidar que no todo lo que es oro brilla, es decir, que en el fondo lo único que les interesa es que compremos y que toda la apariencia es pura estrategia. No estamos comprando el compromiso social, sino el producto.

Yo aunque sea consciente de ello, siempre me tiran más estas filosofías a la hora de comprar, si puedo evitar otras mejor, pero hay veces que no es así.

Sea la filosofía que sea que tenga esa marca si realmente la queremos comprar, la compraremos, también hay que ser realista. Pero, lo más importante de todo esto es que al menos seamos conscientes de lo que hacemos y de lo que consumimos y que no nos dejemos engañar por lo que nos dicen, que muchas veces inconscientemente nos pasa.

Como conclusión final de esta reflexión pienso que a este paso que vamos el marketing y las redes sociales dominarán el mundo, sólo es cuestión de tiempo.

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