Huracán

Descubrir es lo que se consigue a base de explorar. Cuando descubrimos algo bueno nos invade la emoción de la alegría acompañada de la satisfacción.

¿Qué pasa cuando nos descubrimos a nosotr@s mism@s? Lo más probable es que se desemboque un huracán de emociones, y ahí es cuando nos paralizamos y nos preguntamos: ¿Qué es esto? Y nos entra el pánico.

Todas las emociones son sanas (incluso las malas), lo importante es saber distinguir el por qué sentimos lo que sentimos y como atenderlo. Nunca nos tenemos que sentir culpables de lo que sentimos, cada uno tiene y vive su propia historia y su realidad siempre será diferente a la de otra persona.

Los seres humanos somos emocionales por naturaleza y eso jamás cambiará.

¡Lo compro!

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Exposición de carteles en Santa María, Mallorca (2016)

¿Os habéis dado cuenta qué los anuncios y la publicidad en general es de cada vez más cercana? ¿Por qué?
La publicidad existe desde los principios de la civilización, desde que apareció la
necesidad de comprar y vender.
En el siglo XIX es cuando toma importancia la creatividad de un anuncio y
aparecen las agencias de publicidad.
Los anuncios de antaño eran extensamente largos, rígidos y con un lenguaje
demasiado formal, sólo se centraban en el producto en cuestión. También la
ausencia de imagen y color hacía que fuera mucho más serio.
¿Pero qué pasa con los anuncios de hoy?
Ahora la publicidad tiene un gran aliado. Un aliado que nos devora todos los días y a todas horas, y que habita en todos los rincones de nuestra sociedad e invade
nuestra propia casa. Ese gran aliado se llama: Internet.
Gracias a Internet vinieron la redes sociales. El papel fundamental de las redes es crear espontaneidad, cercanía y transmitir emociones, o las tres a la vez. Ahora mismo cualquier empresa que tenga presencia en las redes sociales, sus anuncios están basados en generar una emoción al usuario (por la base que he comentado antes) más todo lo que quieran transmitir con ello. Por eso, de cada vez más los anuncios son más espontáneos.
Estamos sujetos a emociones publicitarias, que conllevan a que compremos lo que nos haga sentir tristeza, alegría o nostalgia.
Entonces, ¿compramos porque lo necesitamos o porque nos emocionamos?