Dibujar, ¿para qué?

Cuando somos pequeños de las primeras cosas que aprendemos en el colegio es a dibujar, aparte de leer y escribir. Aprendemos a crear y a asociar formas, a colorear dentro de esas formas sin salirnos de la línea, a distinguir los colores, etc.

Pero…¿qué pasa después? ¿Por qué a lo largo de la vida escolar ya no se estimula tanto el dibujo? Uno de los motivos es porque nos inculcan (por suerte no todos) que saber dibujar no te va a servir de nada. Lo que te dicen es que está bien que tengas esa habilidad, pero que es difícil que puedas trabajar de ello y/o que el dibujo tampoco te va a servir de mucho.

Mucha gente se olvida de que la primera herramienta que utilizó el hombre para comunicarse fue el dibujo antes que la escritura. Y eso es un hecho, eso es la historia de la humanidad.

Además, no solamente eso, sino que estamos cada día durante 24 horas rodeados de imágenes y formas hechas por diseñadores o ilustradores.

Yo le debo tantas cosas al dibujo.. me ha hecho sentir bien, confiar en mí misma, soñar, divertirme, sacar sonrisas, disfrutar, aprender y un sin fin de cosas más.

Si te gusta dibujar y te hace feliz, ¿por qué no intentarlo? Fácil no es, pero.. ¿quién sabe?

 

Yo soy la cuatro ojos

Ése de ahí es el matemático, esa chica: la empollona de la clase, la que está a su lado: la que mejor dibuja, y el del fondo: el callado, porque no habla con casi nadie.

Todos estos comentarios son los típicos que se suelen escuchar y decir en cualquier clase. Ahora bien, ¿hasta qué punto nos gusta que nos etiqueten los demás? Eso dependerá de qué mote te pongan y cómo te lo tomes tú.

Sin embargo, no hace falta que pongamos el ejemplo de una clase, porque en el día a día todos, sin excepción, etiquetamos a los demás. Algunos con mala intención y otros no, pero lo hacemos.

Las palabras y las acciones que hagas harán que la gente diga unas cosas u otras de ti, es decir, que te etiqueten. Muchas veces los comentarios o las etiquetas que nos ponen los demás no nos sientan bien y nos dejamos llevar por ello. Por eso mismo, lo primero que hay que tener en cuenta es analizar quién nos lo dice, (si es un amigo o no) y una vez lo sepas decidir si has de actuar.

Cuando los comentarios o las etiquetas de los demás nos molestan, yo creo que hay veces que es porque no nos queremos lo suficiente a nosotros mismos, y eso hace que nos avergoncemos, no creamos en nuestras capacidades y perdamos un poco el rumbo.

Por eso mismo, hemos de aceptar lo que somos y querernos mucho, porque ahí está la clave para seguir.

A mí me ha costado mucho aceptar que siempre seré una cuatro ojos, pero es lo que hay y adelante.

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