Un café sin desayuno

“El café” es aquella expresión que utilizamos para referirnos a una quedada, que puede significar tanto un reencuentro como una despedida.

También el café tiene su propio significado, unos lo prefieren dulce, otros amargo, otros con hielo y otros “su café” particular. Todo va en función del momento y del estado de ánimo de cada uno.

A decir verdad, he de confesar que no me gusta para nada el café, de hecho, de ningún tipo. Sin embargo, la expresión de “vamos a hacer una café” (sin tomar propiamente un café) sí que me ha traído algo bueno: momentos, sonrisas, tristezas, horas infinitas y ratos que no quieres que se acaben nunca.

A veces no se trata de esperar el café de tu vida con la persona que quieres, sino que invites tú a hacerlo. Y, quién sabe, puedes llevarte una sorpresa.

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Yo no lo veo igual que tú

Un día fui con un amigo a tomar un café, mientras charlábamos en un momento dado le dije: no te muevas que te voy a dibujar. Él me dijo: Ohhh, ¡vale! Jajaja. Mientras le dibujaba me dijo: ¿Sabes? Es muy curioso esto de dibujar a alguien, porque tú me vas a dibujar como ves ahora, pero como me ves tú no es como me veo yo ni como me vería otra persona si me estuviese dibujando en estos momentos.

Esta reflexión que él hizo en tantos años que llevo dibujando es una cosa que no me había planteado. Cuando dibujas, siempre procuras e intentas que lo que estás haciendo sea lo más parecido y lo más exacto posible, y no te paras a pensar si lo que ves tú es lo mismo que está viendo la otra persona ¿por qué? Porque das por hecho que ve y percibe lo mismo que tú.

A raíz de este pensamiento se puede llegar a entender por qué hay veces que con tus amigos o con alguna persona más cercana no llegáis a la misma concusión cuando estáis viendo un dibujo, una fotografía, un edificio, etc. Porque o no hay acuerdo con los colores o con las formas que se ven.

Sin embargo, también hay veces que coinciden tus percepciones con la de los demás, con lo cual es mucho más fácil llegar siempre a un acuerdo. Y si se trata de cuestiones de trabajo de diseño, ¡mucho mejor!

A mí me gusta coincidir con gustos y con las percepciones de los demás, pero me gusta mucho más cuando no coincides con alguien y te da su propio punto de vista, cosa que hace que te ayude a verlo y a enfocar de otra manera la cuestión que se plantea.

Y para acabar, recuerda, que nuestra percepción nos define.

la escalera imposible