¿Seguro?

Seguridad, una palabra fácil de pronunciar, pero a veces, difícil de aplicar. Todo depende del carácter.

Durante nuestra vida nos encontramos gente que invierte su tiempo en enseñárnosla y, a veces, son las propias circunstancias las que nos la enseña, o no.

En mi caso, una de las cosas que me dan mayor seguridad es cuando me siento delante de un papel en blanco y me pongo garabatear dibujos a lápiz. Quizás pienses que es por qué sé que el dibujo que voy a hacer me va a salir bien, pues no, no es así. Me siento segura porque me gusta, me encanta y disfruto haciéndolo y, si no me sale, no me preocupa, porque cojo la goma de borrar, lo borro y lo vuelvo a intentar una y otra vez hasta que me sale aunque no sea 100% perfecto.

La seguridad también forma parte de nuestro autoestima, con lo cual nos afecta en muchos aspectos de nuestra vida, tanto sentimentales como profesionales.

Hace tiempo leí una frase relacionada con este tema que me encantó y que tiene mucha razón, el problema es que no recuerdo el autor, pero aquí la dejo:

El primer paso para crear es creer.

 

El primer paso para crear es creer.

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Yo soy la cuatro ojos

Ése de ahí es el matemático, esa chica: la empollona de la clase, la que está a su lado: la que mejor dibuja, y el del fondo: el callado, porque no habla con casi nadie.

Todos estos comentarios son los típicos que se suelen escuchar y decir en cualquier clase. Ahora bien, ¿hasta qué punto nos gusta que nos etiqueten los demás? Eso dependerá de qué mote te pongan y cómo te lo tomes tú.

Sin embargo, no hace falta que pongamos el ejemplo de una clase, porque en el día a día todos, sin excepción, etiquetamos a los demás. Algunos con mala intención y otros no, pero lo hacemos.

Las palabras y las acciones que hagas harán que la gente diga unas cosas u otras de ti, es decir, que te etiqueten. Muchas veces los comentarios o las etiquetas que nos ponen los demás no nos sientan bien y nos dejamos llevar por ello. Por eso mismo, lo primero que hay que tener en cuenta es analizar quién nos lo dice, (si es un amigo o no) y una vez lo sepas decidir si has de actuar.

Cuando los comentarios o las etiquetas de los demás nos molestan, yo creo que hay veces que es porque no nos queremos lo suficiente a nosotros mismos, y eso hace que nos avergoncemos, no creamos en nuestras capacidades y perdamos un poco el rumbo.

Por eso mismo, hemos de aceptar lo que somos y querernos mucho, porque ahí está la clave para seguir.

A mí me ha costado mucho aceptar que siempre seré una cuatro ojos, pero es lo que hay y adelante.

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