El efecto viral, el efecto que nos pone al día

El efecto viral se produce cuando algo se propaga por Internet gracias al interés que suscita entre las personas. Ese algo puede tener forma de vídeo, fotografía o texto. Los internautas lo difunden compartiéndolo, reenviándolo o recomendándolo a sus amigos y conocidos.

Este concepto lleva el adjetivo “viral” en alusión a la capacidad de expansión y contagio que poseen los virus. En este caso, los mensajes se transmiten por la red siguiendo el principio de lo que tradicionalmente conocemos como el “boca a boca”.

La viralidad es un recurso muy atractivo para el marketing digital u online. El motivo es que permite llegar a más gente de una forma prácticamente gratuita, por lo que, si se sabe aprovechar, supone una ventaja para las empresas y sus marcas. Se puede decir que es una alternativa barata para hacer publicidad.

Es curioso ver como nos gusta estar informados de todo en todo momento, y cuanto más morbosa sea la información, mucho mejor.

Antes para enterarte de algo o lo veías en la televisión o te lo contaba tu vecino. Ahora gracias a la revolución tecnológica con solamente un “click”, podemos enterarnos desde lo que pasa en el piso de abajo hasta lo que está pasando en el otro extremo del mundo.

Todo esto está muy bien, pero hay que ir con cuidado con la información que se recibe online. Hay que saber de donde viene y con qué fin es utilizada, ya no solamente por el tema de virus, sino también porque es muy fácil manipularla.

Estar informado es bueno, dejarte manipular no lo es.

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Abracadabra

Me encanta la magia y me encanta que me sorprendan, pero sobre todo lo que más me gusta es el momento en el que estás expectante por saber qué es lo que va a pasar y cual será el resultado final.

Lo bonito que tiene la magia es que no sepas el truco, saber el truco hace que pierda todo su encanto, con lo cual, se pierde la magia.

El mago lo que busca es que el público esté pendiente de él, de sus movimientos, de sus palabras, y por supuesto, de su puesta en escena. Cuanta más expectación genere mucho mejor, porque si al público le gusta el espectáculo, vuelve.

Sin embargo, el trabajo del diseñador no se diferencia mucho al de un mago, porque a fin de cuentas buscamos lo mismo: sorprender y que la gente vuelva a encontrarnos. Otra cosa que nos asemeja a los magos es que tampoco revelamos como hemos llevado a cabo nuestro trabajo (dependiendo de la situación), al cliente no le interesa porque lo que cuenta al fin y al cabo es el resultado final. Nosotros transformamos las ideas de nuestro público en textos y/o imágenes, por lo que a este proceso también se le puede llamar magia.

Cuando la gente me ha dicho cosas como: “¡Alá! ¿Cómo has hecho eso?” O “¡Está genial! ¿Cómo se te ha ocurrido?” En ese instante es cuando me siento una maga con ganas de enseñar muchos mas trucos.

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Yo soy la cuatro ojos

Ése de ahí es el matemático, esa chica: la empollona de la clase, la que está a su lado: la que mejor dibuja, y el del fondo: el callado, porque no habla con casi nadie.

Todos estos comentarios son los típicos que se suelen escuchar y decir en cualquier clase. Ahora bien, ¿hasta qué punto nos gusta que nos etiqueten los demás? Eso dependerá de qué mote te pongan y cómo te lo tomes tú.

Sin embargo, no hace falta que pongamos el ejemplo de una clase, porque en el día a día todos, sin excepción, etiquetamos a los demás. Algunos con mala intención y otros no, pero lo hacemos.

Las palabras y las acciones que hagas harán que la gente diga unas cosas u otras de ti, es decir, que te etiqueten. Muchas veces los comentarios o las etiquetas que nos ponen los demás no nos sientan bien y nos dejamos llevar por ello. Por eso mismo, lo primero que hay que tener en cuenta es analizar quién nos lo dice, (si es un amigo o no) y una vez lo sepas decidir si has de actuar.

Cuando los comentarios o las etiquetas de los demás nos molestan, yo creo que hay veces que es porque no nos queremos lo suficiente a nosotros mismos, y eso hace que nos avergoncemos, no creamos en nuestras capacidades y perdamos un poco el rumbo.

Por eso mismo, hemos de aceptar lo que somos y querernos mucho, porque ahí está la clave para seguir.

A mí me ha costado mucho aceptar que siempre seré una cuatro ojos, pero es lo que hay y adelante.

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El cuerpo humano

El cuerpo humano de un adulto consta de 210 huesos y aproximadamente de 650 músculos, de los cuales desconocemos la gran mayoría.

Nuestro cuerpo no es solamente la parte física que se ve, sino también la parte interior. Porque por mucho que tengamos brazos, piernas, nariz, boca, etc. necesitamos un cerebro en buenas condiciones que coordine todo eso para que funcione.

Nuestro bienestar y nuestra salud siempre condicionan nuestra vida y se manifiesta en el cuerpo de una manera u otra, pero ahí está la personalidad de cada uno de cómo afronta los problemas que tiene en su vida. Lo que quiero decir, es que el cuerpo es un espejo de nuestros sentimientos y nuestros temores, y lo manifestamos muchas veces sin darnos cuenta.

Todos los seres humanos a lo largo de nuestra vida experimentamos todo tipo de sentimientos, unos más y otros menos. Pero fijaos que nadie lo vive de la misma manera ¿por qué? Por nuestra personalidad y nuestras expectativas.

¿Nunca habéis escuchado esa frase de:“cada persona es un mundo”? Pues es así,  porque somos únicos e irrepetibles.

Esqueleto

Me lo compro porque está de moda

Conversación entre dos amigas:

  • A: ¿Qué te has de comprar?
  • B: Me he de comprar unos vaqueros
  • A: ¿Te gustan esos de ahí?
  • B: No
  • A: ¿Por?
  • B: Porque ya no están de moda

Efectivamente señoras y señores es así, consumimos según lo que está de moda, unos más y otros menos, pero lo consumimos.

Las modas como todos sabemos son cíclicas, van y vienen y siempre será así. Porque la sociedad, el mundo y las personas estamos en constante cambio, no podemos estar parados, sino no viviríamos y lo que es peor: no evolucionaríamos. Por eso mismo, la moda también cambia.

En mi opinión, más que estar sujetos a ella estamos más sujetos a dos pensamientos que nos “atormentan” sobre la sociedad: ¿qué van a pensar de mí si no tengo esto? o, como está de moda, entonces debe ser lo mejor, me lo compro.

Estamos ligados y viviendo en una sociedad que en lo que se busca es tener lo mejor y lo que tú puedes llegar a aparentar con eso, por mucho que no nos guste es así. Yo creo que el truco está en dos cosas: uno en la personalidad y otro en preguntarte si realmente o no necesitas eso. Aunque en verdad, muchas veces nos cuesta y no nos preocupa demasiado, lo compramos porque nos gusta o lo necesitamos y punto, y no paramos a pensar en más.

Así que, en conclusión, seguiremos yendo a la moda.

Bolsas de compra